TACTOCULTURAL:EL SENTIDO DE LAS ARTES

MITOS Y LEYENDAS

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¨Eran como las doce de la noche y estábamos en la finca de los señores Briseño, nosotros éramos sus cuidanderos, a esa hora había nacido un ternero, pero el parto fue muy duro para la pobre vaca, el ternerito nació muy mal trecho, yo lo miraba triste y preocupada por que no quería que se muriera, mi papá, mi mami y mis hermanitos también hacían hasta lo imposible para salvarlo, la finca era grande y muy grande y bella como todas las fincas de por allí, el Casanare es hermoso y esa noche la luna era mas resplandeciente y bonita, estábamos en la lucha de salvar la vida del ternero, cuando de repente en la corraleja del ganado todas la vacas los caballos y sus crías comenzaron a galopar como desesperadas, a correr por todos los corrales y a bramar, relinchar y mugir como si algo terrible le estuviera pasando. Asustados por lo que oíamos corrimos para mirar que pasaba, pero cuando estábamos cerca del lugar, vimos de pronto una bola enorme de luz y fuego que corría por toda la corraleja asustando a los animales, nos dio mucho miedo y mamá nos decía que corriéramos a la casa y nos encerráramos, sobretodo mi papá y mi hermano, pues decía que el espanto que veíamos era la bola de fuego, y ella siempre se cargaba los hombres de la casa, entonces corrió y alisto un machete y un rejo y los hizo sonar, pues si el espanto los oía inmediatamente se iba por que les tenia miedo y así después de un rato se fue¨

Era el relato de María, una colombiana de pura sepa como se auto denomina, ella con orgullo narra la historia de algo que le ocurrió en su niñez y que hoy al preguntarle, si alguna vez oyó de un mito o leyenda, busca en el baúl de sus recuerdos y de manera muy jocosa narra esta historia, que aunque ella asegura que fue verdad, par a muchos no es mas que un mito, leyenda o una de esas historias urbanas que desde siempre ha caracterizado a los colombianos, y que hace parte de nuestra tradición oral, estas costumbres se encargaron de unir la fantasía con las creencias populares.
Pero quien no ha oído, al abuelo, o aun tío o tal ves un vecino, contar con verdadero interés que en su tierra, en épocas pasadas, se aparecía el Silbón, el medio pollo, la pata sola, el butacón, la sin cabezas, el alma en pena, el mohán, la madre monte, la llorona loca o muchos otros espantos que nacieron en la imaginación de un pueblo que no se cansa de crear, de inventar y de dejar volar su imaginación.

LEYENDAS: son narraciones que tienen principios históricos o hazañas y a ellas se les agrega fantasías, recuerdos populares y colectivos que poco a poco van dando nuevos ingredientes al relato y haciéndolo cada ves mas increíble. Estos relatos en algunas ocasiones inician con hechos reales, pero no es su común denominador y cuando toman fuerza siempre se exagera la versión inicial de lo acontecido.
MITOS: son una serie de personificaciones de fuerzas naturales que gobiernan la vida de el pueblo o de la región donde se inicia el Mito, especialmente si es un ambiente campesino, muchos de ellos poseen una categoría de creaciones filosóficas (teogonías) y de simbolizaciones artísticas, que vienen a representar una especie de grupos tutelares que serian a la vez amos de los seres mortales y servidores suyos, a merced de las invocaciones realizadas para conseguir su favor o ayuda. Son por ello a la vez enemigos temibles que pueden transformarse en amigos poderosos. Todo depende del comportamiento que sepamos observar y del respeto que les otorguemos. Estos relatos siempre tienen su origen en la fantasía de el pueblo, por esta razón no inician con hechos reales.


¨ Una ves yendo a la finca de mi papa iba montado a caballo y ya la noche se dejaba ver, cuando de repente oí a una persona que lloraba de manera aterradora, con deseos de ayudarla intente acercarme, pero aunque cada ves se escuchaba más cerca, no la podía ver, Y cuando me di cuenta ya estaba muy lejos de mi camino, pero la intriga me hacia seguir el es espantoso sonido de aquel lamento, luego de un largo recorrido, mi caballo freno de repente y no quiso andar más, preocupado y como no podía ver bien lo que ocurría, encendí mi linterna y alumbre frente a mi, pero el cuadro que veía fue espantoso, había un espanto de mujer sentada en una piedra con un bebe en sus brazos, su aspecto era cadavérico y de ultra tumba, eran dos cadáveres llorando, fue la cosa más espantosa que vi. Salí de aquel lugar despavorido y nunca más regrese allí, al llegar a casa y contar lo que me ocurrió, me dijeron que eso que vi se llamaba la llorona y era una mujer que hacia mucho tiempo había matado a sus hijo y andaba pagando pena
´´ Cuenta Omar, otro colombiano que orgulloso de sus raíces relata una historia al pedirle que nos hablara de algún mito que conociera.
Estos simplemente es muestra de una cultura popular que nos identifica y nos ayuda a crear una identidad especial, llena de diferentes matices, y mundos alternos que se entrelazan en la imaginación de un país que irradia el verdadero sentir de la multiculturalidad, de lo autóctono y lo que nos hace diferente de otros pueblos, lo que nos identifica con sello propio, el sello de ser colombianos.
´´ No señorita si una ves nos fuimos a tomarnos unos aguardienticos con un amigo, por ahí en el pueblo y cuando nos regresamos para la finca que quedaba como a hora y media del pueblo a caballo, si viera que íbamos como prendiditos y charlando de lo mas bueno, ya eran como las nueve de la noche, usted sabe, en el campo la luna es muy bonita y alumbra mucho, el clima calientico y con los traguitos en la cabeza pues uno va relajado y sin afanes echando cuentos, cuando de repente, los caballos no quisieron caminar así les diéramos rejo, no nos habíamos dado cuenta que frente a nosotros había un enorme caballo grande negro y llevaba montado a un hombre grande vestido de negro y con un sombrero descomunal que no le dejaba ver la cara, parece que nos miraba, hay y cuando de repente levanto la cara vimos un par de ojos que echaban fuego y soltó una carcajada tan espantosa que nosotros salimos despavoridos y ay si que tragos ni que nada de una se nos quito la borrachera y los pelos se nos pusieron de punta, después de ese susto, luego supimos que era el sombreron que nos asustaba por andar de borrachos “. Cuenta Gregorio al consultarle por su experiencia sobre Mitos o leyendas, y así como el, en cada rincón de Colombia hay alguien dispuesto a contar su experiencia frente a este tema, pues esa es nuestra identidad cultural, nuestra idiosincrasia, así somos, esta es nuestra Cultura Popular.
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